Roberto E. Atienza y la Hacienda San Pedro en Jayuya
Por: Sebastián R. Santiago Román

El señor Atienza se inició en el cultivo del café hace 36 años cuando estudiaba en la escuela superior. Desde niño se crió en la finca de sus padres con la industria del café. Siempre se sintió atraído por este tipo de negocio. Se quedó con la finca y empezó a trabajarla desde los 20 años. Desde entonces está en el negocio del café. Estudió agronomía y cuando su papá no pudo hacerse cargo de la finca, él asumió su rol. Lleva 35 años cultivando café. Atienza se enteró que debía sembrar el café al sol cuando se establecieron unos programas del Departamento de Agricultura que casi obligaban al agricultor para que hicieran siembras nuevas que fuesen a pleno sol. Se trajo la idea de otros países productores de café como Costa Rica que tenían siembras a pleno sol con unas producciones extraordinarias y se intentó en Puerto Rico. Aceptó hacerlo porque el método era muy efectivo y productivo.

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Cuando él empezó había poco café bajo sombra, el cultivo tradicional había mermado. Ya se había iniciado al café al sol. Dice que hoy en día se arrepiente y están convirtiendo el cafetal a café con sombra porque el clima ha cambiado mucho y le hace pensar que debemos retroceder al pasado, a los cultivos tradicionales. Las diferencias de café de sombra al café de sol son, de acuerdo con mi entrevistado, son la apariencia y el tiempo en que se tarda madurar el café. El cultivo del café al sol es más productivo y el recogedor aprovechaba más el tiempo, recoge mas café. La nueva manera de sembrar es más productiva porque se aumentó el rendimiento por cuerda y esa fue la idea, mejorar la producción. El café de sol es más costoso mientras que el cultivo del café bajo sombra es más económico porque crece menos grama. Hay menos necesidad de echar fertilizantes porque el café produce menos pero hay menos producción de café a la sombra.

Para terminar, la Hacienda San Pedro se fundó a finales del siglo 19 y pertenece a esta familia hace unos 80 años. Existen “records” que le pertenece a la familia desde 1898. Desde sus inicios la finca era de café y desde ese tiempo llevaba el nombre de Hacienda San Pedro, por lo cual decidieron mantenerlo. En la Hacienda San Pedro se venden diferentes tipos de café. Señaló Atienza: “Procesamos dos tipos de café, el café comercial, el cual es un café de mezcla. Se utiliza café de primera clase y café de segunda clase. El café de primera clase debe ser un café: maduro, lavado, recopilado y luego tostado. El café de segunda clase es un café que al final de la cosecha se recoge todo lo que queda en el árbol (maduro, verde, seco) y se seca sin elaborar. El café comercial es una mezcla de esos dos cafés. En el caso del café especial es un café que tiene que ser a un grado de maduración mejor, ciertas elevaciones, ciertas variedades y con una elaboración bien rigurosa en términos de la clasificación. En la hacienda la venta de café está casi a la par. El mercado nuestro está casi parejo con casi 50% comercial y 50% especial. El café que más se vende en la hacienda es el especial.

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En la actualidad no hay muchos empleados trabajando en la hacienda. Estamos en lo que llamamos tiempo muerto, debe haber unas 15 o 18 personas. Durante la cosecha reclutamos 60,70,80 personas. A veces necesitamos más pero no aparecen. Dependemos de la gente que llega, por lo general son entre 60 a 70 personas. Diversos productos ajenos al café son cosechados en la finca de la hacienda como: chinas, aguacates y plátanos. Hay poco ganado. El 95% de la producción es café.”

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